Suelo recibir, de diferentes amigos bien intencionados, muchas presentaciones de PowerPoint y cosas similares. Todos ellos de diferentes temas y calidades, algunos están bien otros no tanto, pero me maravilla la cantidad de tiempo libre que tiene alguna gente para dedicarse a esos menesteres, pues algunos están muy “currados”.
En fin, hace poco me llegó uno sobre el tema que machaconamente les voy insistiendo, el uso y abuso de extranjerismos que se han ido introduciendo en nuestra lengua y que dado su uso han obligado a la RAE a admitir muchos en el diccionario.
La cosa va, según dice la presentación, de una carta que una oyente envió al programa de Luis del Olmo para que fuera difundida.
Por su interés y su gracia, se las incluyo a continuación:
“Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs y los repartos de cine castings, este país no es el mismo: ahora es mucho, muchísimo más moderno.
Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.
Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mí, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor.
Evidentemente no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap… Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos.
Ya no decimos bizcocho sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino feelings. Sacamos tickets, compramos compacts, comemos sándwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el rafting; en lugar de acampar hacemos camping y cuando vienen los fríos nos limpiamos los mocos con kleenex.
…
Estas cosas enriquecen mucho. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo nos queda decir con acento americana la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra “Siesta”.”
Como verán, por los puntos suspensivos sueltos, no les he puesto todo, me he limitado a darles una selección para que puedan verlo. Si alguno lo quiere completo que me mende su correo electrónico y se los enviaré. Las negritas son cosa mía y si ustedes investigan, verán que muchas de ellas están en el DRAE
Por cierto, la palabra siesta no es la única que hemos exportado, hay algunas más, entre ellas “guerrilla”.
Como dicen en el programa Pasapalabras, hablar bien no cuesta dinero, así que no me sean tacaños.
Hasta la próxima y que este año no sea peor que el pasado.