Así pues quedamos en que hacíamos armarios para barcos. Vaya chasco. Además por no caer en un anglicismo caemos en un galicismo.
Pero no desesperemos, si acabamos de leer la definición de bitácora en el DRAE veremos que hace referencia a…Aguja de – , Cuaderno de –
Nos vamos a la entrada de cuaderno y encontramos: “~ de bitácora. M. Mar. Libro en que se apunta el rumbo, velocidad, maniobras y demás accidentes de la navegación.”
Hete aquí la misma definición que log, por tanto un log es, en castellano, un cuaderno de bitácora. Pero supongo que el ingenioso traductor (tradutore, traditore- que dicen los italianos) sería alguien del departamento de marketing que o bien pensó que cuaderno de bitácora era muy largo, o, lo que es peor, no se asesoró sobre el significado.
Por cierto que como verán en los comentarios recibidos a mi anterior “crónica”, mi amiga (permíteme que te llame así) Leodegundia dio en el clavo con lo de cuaderno de bitácora. Lo único que puedo añadirle es que realmente se llama así porque se guardaba en la bitácora, pero no es un libro auxiliar, es el Libro. Realmente sería lo que ella llama diario de navegación, pero los marinos, que son muy suyos, lo llaman cuaderno de bitácora.
Ya puestos, ¿por qué tanta referencia marítima al hablar de Internet? Si siempre hablamos de la red ¿por qué navegar en la red? ¿Por qué no decir “recorrer la red”? ¿Quizás todo viene de que uno de los primeros programas para entrar en Internet era el “Navigator”? ¿Quizás asimilamos la inmensidad de la red con la inmensidad del océano? Aún seguimos diciendo navegador del programa para entrar en Internet y recorrerla, o hay quien dice explorador en referencia al “Explorer” de MS.
Si navegamos, exploramos o recorremos la red veremos que en inglés, su lengua materna, no existen tantas referencias marinas. Lo que llamamos explorador, navegador, etc., para ellos es el browser: Palabreja esta que viene del verbo To browse que, agárrense a la silla, quiere decir “ramonear, repelar, tascar, herbajear”, o sea lo que hacen los rumiantes en el campo, pero que en sentido coloquial moderno se utiliza para hojear, así pues se trata, si nos permitimos la licencia, de un hojeador. Más razonable, ¿no?
Más adelante quisiera hablar del problema del lenguaje técnico y de la dificultad de su adaptación al castellano.
En la próxima crónica acabaré con el tema de las bitácoras o blogs.
Se aceptan palabras para llamar al explorador, navegador, hojeador o como sea.
14 junio 2005
La primera en la frente. Episodio II.
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